Nunca me viste
Nunca me viste
trabajar a las cinco de la mañana,
estudiar para un examen,
escribir mi proyecto final.
No me viste
leer en el sillón,
llorar por una película,
sangrar.
Nunca estuviste ahí para verme
recibir mi diploma,
escribir en el blog,
pintarme las uñas,
festejar mi cumpleaños,
cocinar.
No me viste parir,
darles el pecho a mis hijos,
jugar con ellos en la arena,
meter los pies en el agua,
viajar en avión.
Nunca me viste
dormir sentada con tres almohadas,
jugar con plastilina,
dibujar y pintar,
bailar en un casamiento,
rezar.
No me viste
adoptar a un perro,
ver morir a mi gato,
llorar en un funeral.
Nunca me viste...
y sin embargo,
acá estoy:
ansiosa por verte,
feliz por cruzarte,
emocionada como una niña
por tenerte al fin conmigo.
Ser, a tu lado,
más libre.

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